miércoles, 18 de febrero de 2009

Fuego y pollas

"Los indios le metían caña al fuego y a sus pollas."

En fin, el otro día me di cuenta de una GRAN (y extraña) verdad; las mujeres se visten distinto cada día. Cuando uno ve a mujeres cada día, se percata que, durante la semana, se visten con ropas distintas CADA DÍA. Yo me siento orgulloso de llevar dos o tres veces seguidas una camiseta. La ropa interior es otro tema, pero estoy seguro que las mujerzuelas re-utilizan bastante sus malditas braguitas.

El caso es que el otro día pasé por el lado de una de esas tiendas de ropa sexual y me quedé un buen rato mirando esos maniquies de enormes tetas. Mi polla se puso bien de dura y pensé en quedarme un rato más y luego largarme a casa a comer. Al poco rato de tomar esta decisión la dependienta me pilló y me dijo que entrara. Mi primera reacción fue largarme, pero en un momento de lucidez pensé que todo esto podría terminar en un buen polvo de comercio. Me invitó a entrar y el sitio estaba repleto de maniquies de gigantes tetas, sin duda el sitio perfecto para echar un buen polvo rápido. La tipa me preguntó si buscaba algo en concreto para mi "pareja", entonces le comenté que no era usuario habitual de todos estos manjares sexuales y que no estaba muy metido en este mundo. La tipa me introdujo en materia, en lo que ella llamaba "el arte de lo erótico". En ese momento la tipa empezó a largar mierda sobre que si el sexo era un juego y que había que experimentar y alimentar la imaginación y no sé qué mierdas más. Cristo, no sabia que eso de follar fuese algo tan meticuloso. La tía llevaba como ropa hippy y tenía el pelo con brillantina, apestaba a colonia dulce/Malibú y tenía los dientes realmente jodidos. Todo lo que habían logrado esos tetudos maniquies de madera maquillados con pintura blanca hacía escasos minutos se fue a la mierda gracias a esta mujer. Como mi sueño de sexo de comercio se desvanecía decidí cortar la charlatanería sexual de esa piba y preguntar por una polla de plástico, me dijo que eso aquí no lo vendían, que eso era material pornográfico, no erótico. Joder. Suerte que en la parada del bus había un cartel de Lise Charmel o como se llame y me pude quedar mirando tranquilamente las tetas de la modelo sin que nadie me molestara nunca jamás.

2 comentarios:

vanessa dijo...

maniquis de ropa ecuatoriana.

Home de Gel dijo...

Lise Charmel, que buena campaña estan haciendo.