viernes, 27 de marzo de 2009

Follar y volver a follar

Llevábamos horas hablando sobre cómo ir vestidos al funeral de nuestro amigo Richard. Roy decía que prefería ir de negro mientras que Jake y yo optábamos por ir vestidos de forma normal, como siempre, como Richard nos había conocido. La coca voló rápido y fuimos a por más, también a por un par de pizzas. En un momento de la noche Roy se puso nervioso y pegó a Jake y éste empezó a sangrar por la nariz. Roy se pasó varias horas disculpándose y luego se encerró en el baño. Creo que lloró. Justo cuando íbamos a salir de casa para ir a urgencias David se quedó parado delante de la ventana y dijo:
-Tios, hay una tia en pelotas en nuestra terraza.
Eran las 6 de la mañana.
Los 4 nos quedamos parados delante de la ventana, mirando las tetas de esa criatura celestial. Se movía como un maldito ángel y todos teníamos unas horrorosas ganas de follárnosla. Fue Jake quien salió. Con la nariz sangrando invitó a la chica a entrar. Se llamaba Theresa. La invitamos a coca y a las sobras de pizza. No sabemos de dónde salió, pero nos pasamos media mañana follando con esa tia. A Jake se le curó la nariz y Roy se tranquilizó. Aunque me cueste admitirlo, en ese momento el funeral y la muerte y toda la mierda me parecía algo muy sencillo y no demasiado importante, y creo que para los demás también. Luego fuimos los 4 al funeral de nuestro amigo vestidos con la ropa del día anterior y luego volvimos a casa a seguir follando con esa tia.

Supongo que hicimos lo correcto.

sábado, 14 de marzo de 2009

El pajero

Recuerdo ese tipo del instituto que se hacía pajas en los vestidores del gimnasio de la escuela. Cuando el tio anunciaba que iba a hacerse una todos corríamos a su lado para ver cómo lo hacía, supongo que mirábamos para verificar que nosotros nos masturbábamos de forma correcta. Ahora que lo pienso todo esto suena un poco homosexual. El caso es que el tipo lo hacía habitualmente y yo no podía entender como alguien podía hacer esto delante de todos, pensaba que a ese tipo le sudaba todo y que era una espécie de tarado o un desgraciado o alguien que no pensaba del todo correctamente. Masturbarse delante de 25 chicos, joder. Yo en aquella época no me duchaba con los chicos, prefería largarme a casa y ducharme allí sin que nadie me viera. Entonces, como reto personal, me masturbaba, en soledad, sin corrillos. Pues el otro día mientras miraba la tele vi una cara familiar. Había un reportero hablando con alguien que me era familiar, evidentemente era el tipo de las pajas. Me quedé mirando esa mierda y resultó que el chaval ahora era una espécie de experto en no sé qué mierdas de animales marinos y que capitaneaba un investigación para salvar no sé qué puto bicho. El tipo es importante y hace cosas dignas, el pajero es un tipo digno y respetado. Y yo sigo cargando cajas en el muelle y masturbándome al llegar a casa, sin corrillos, sólo.

jueves, 5 de marzo de 2009

Mujeres + Kokoshca en el apolo [2]

Coño, se me olvidaba:

Kokoshca + Mujeres en el Apolo [2] este viernes.

Buena mierda. Amigos y vino.

"Siempre he querido ser el tipo con la polla más grande de la habitación."

Sé que no os gusta y os parece una mierda, pero seguiré colgando dibujos de mierda en las próximas entradas, a menos que se me ocurra una historia de un tio que se folla a otro en un zoo y luego se arrepiente.

Dibujicos III

"El otro día vi a un negro en la calle. Estaba de pie apoyado en una farola. Eran como las doce del mediodía y hacía mucho calor. El tío no paraba de sudar y tenía la ropa empapada. El tio no paraba de mirar a su alrededor, como si buscara a alguien o como si tuviera miedo de algo. Tenía las manos en los bolsillos y estaba sujetando algo dentro. Lo movía, cogía eso que tenía en sus pantalones y lo tocaba. Quizás las llaves de su coche o una naranja, no sé. Era algo grande y lo movía. La gente pasaba a su lado y lo miraban, lo que quiero decir es que ese tio no era nada normal. En un momento le salió una mancha en su bolsillo y el tio se tambaleó un poco.Luego se largó y no volvió. No sé qué coño tenía en el bolsillo pero era algo muy grande."

sábado, 28 de febrero de 2009

Dibujicos II

Este dibujo lo hice en el trabajo mientras me estaba cagando encima. Tardé varias horas en poder defecar, creo que el resultado muestra bastante esta idea.

Recuerdo que cuando era pequeño y estaba en la cama intentando dormir a veces me entraban unas terribles ganas de mear. En estos casos me daba mucho palo salir de la habitación y hacer todas las gestiones habituales del meandro por lo que intentaba aguantarme. Aguantaba mucho pero en el fondo sabía que no podría hacerlo durante 6 horas más. Era una lucha perdida. Aguantaba por nada, como hacemos habitualmente los adultos. Ya sabéis, el trabajo, las mujeres...la vida en general. En fin, volviendo al tema, en esos momentos en que tenía la bufeta excesivamente llena el palo de ir al baño era tal que meaba sin salir de la habitación. A parte del palo de ir al baño también me daba cierta vergüenza que mis padres o "alguien" me oyera mear varias veces durante la noche, rollo "este niño de mierda no para de mear, TIENE UN PROBLEMA EN LA POLLA" y tuvieran que llevarme al MÉDICO. El caso es que, a modo de solución, meaba en mi albornoz. Sí. Me levantaba y me sacaba el pene y lo enredaba entre los pliegues de mi albornoz, entonces, y muy poco a poco, iba meando (soltando destellos de orín) dentro del tejido absorbente del albornoz (era como una toalla). El proceso podía tardar varios minutos ya que, a parte de que tenía bastantes litros de meado en el cuerpo, para que el líquido no se derramara tenía que ir a la velocidad adecuada para que el tejido puediera absorber el meado. Como pueden deducir, a veces tenía que parar porque el tejido se antojaba húmedo al tacto de mis manos prietas y tenía que cambiar mi polla de sitio, con eso me refiero a un sitio nuevo y seguro preparado para absorber el orín. El caso es que al final me había meado en el albornoz entero. Lo había hecho muy lentamente, trocito a trocito, con sumo cuidado, cual relojero suizo. A veces el albornoz goteaba y me sentía culpable, me sentía un guarro y una criatura inhumana. Lo bueno del truco este es que la noche siguiente algo de la naturaleza de los líquidos había hecho que el meado desapareciera del interior del albornoz y pudiera volver a repetir esta práctica.

Aún hoy, de vez en cuando (cuando creo que algún ladrón puede haber entrado en casa y me da miedo salir para que no me mate [solo quiero que se pille lo que quiera y se largue rápido] o cuando voy borracho y veo peligroso llegar al baño) rememoro esta práctica infantil del inodoro-albornoz. Es una suerte de ejercicio que puede solucionarles situaciones ciertamente incómodas.

En fin, voy a escuchar el 12" de Sex Vid.

jueves, 26 de febrero de 2009

Dibujicos

Bueno, como el rebozado en general me ha dejado el cerebro destruido, estos días me dedicaré a ir subiendo dibujos que tengo tirados por casa. A parte, una tia del curro me ha dicho que le gustan y si los cuelgo aquí tengo más posibilidades de tirármela. ¿No?

Este lo hice en la Bretaña francesa hará unos 16 años. Por aquel entonces vivía en casa de una tipa que tenía una charcutería, yo dormía en el trastero por menos de unas 500 pesetas al día. Como no tenía nada que hacer normalmente paseaba en bici y si veía algo interesante lo dibujaba. Había esos tipos bañándose, uno chavales forzudos de unos 17 años, se lo estaban pasando bien y gritaban, parecían estar en la flor de su vida. Entonces en las rocas vi ese tipo mirándolos, era más delgado y tenía algún tipo de problema, así que lo dibujé. Supuse que era amigo de los bañistas, pero ahora que lo pienso quizás era un pervertido que simplemente los miraba para luego poder tocarse un poco en el calor de su hogar francés que seguro apestaba a queso. El caso es que cuando tenía el dibujo (que tardé 2 horas en realizar), tuve la GENIAL idea de ponerle un DIVERTIDO texto como sello de autor. Creo que ese mismo día pillé una buena taja por la noche y terminé insultando a los franceses del bar donde estaba, creo que les decía que eran unos malditos "negros con corbata" o algo así. El caso es que tampoco me fue mal, ya que me desperté en casa de una tia y ese día no pagué las casi 500 pesetas de la maldita charcutera.