viernes, 6 de noviembre de 2009

El hombre de la piscina.


-¿A qué coño se dedica usted?

-Compro mierda y luego la vendo.
-¿Mierda?
-Sí, a la gente le encanta la mierda.
-¿Está casado?
-Lo estuve.
-¿Qué pasó?
-Me volví a casar estando casado.
-¿Y qué pasó con el segundo matrimonio?
-Digamos que nunca dejé el primero.
-...Quítese la chaqueta de una vez, me está entrando calor.
-No gracias.
-Bueno... ¿Le importaría decirme qué hacía usted desnudo en la piscina de mi casa?
-Como le decía...me dedico a comprar y vender mierda.
-Sí.
-Digamos que en este negocio a vece se gana y otras...
-...se pierde.
-No. A veces se gana y otra veces, la mayoría de veces, se muere.
-Mal negocio.
-Sin duda. Digamos que tuve una buena oportunidad. Una muy buena oportunidad. Era arriesgado, podía terminar muy mal, pero si la cosa salía bien, tendría mis pelotas bien cubiertas por un tiempo. Quizás el resto de mi vida.
-¿Y salió bien? ¿Mal?
-Ni una cosa ni la otra.
-¿A qué se refiere?
-Se lo voy a explicar. Había un tipo, un chico joven, que se hacía llamar "Dientes negros". "Dientes negros" llevaba poco tiempo metido en el negocio. Era sangre joven. Este negocio, como con la mayoría de negocios, está conducido por la vieja escuela, por los hombres de ayer, los hombres que alzaron el maldito país. Los tipos consiguieron el trono y ahora se están pudriendo en él. Supongo que me sigue, usted sabrá de lo que hablo...
-Sí...
-El caso es que "Dientes negros" era un chaval joven lleno de energía que quería comerse el mundo.
-Un momento.
-¿Si?
-¿"Dientes negros"?
-El tipo perdió una apuesta en la que no tendría que haber entrado. No tenía dinero para pagar al ganador y se pasó tres semanas encerrado en un cuarto. Cuando llevas tres semanas encerrado en un cuarto, sin beber ni comer nada, tu mierda se convierte en el mejor de los manjares. "Dientes negros".
-Entiendo.
-El tipo estaba cabreado con esos viejos y quería arrebatarles su mandato. Juntó a la gente adecuada, gente interesada en que las cosas cambiaran. Ya sabes, para que el dinero, el poder, cambiase de manos. Entonces reunió a mucha gente, a gente de la que ya nadie se acordaba. Empezaron a correr rumores de que "algo estaba pasando". Entonces, estos rumores llegaron a mi. Yo trabajo con la vieja escuela. Trabajaba, más bien. Digamos que como en mis matrimonios, las cosas no fueron del todo bien y ahora era un solteron. No estaba con nadie, pero estaba con todos. "Dientes negros" quería joder bien jodidos a los viejos, así que preparó un plan. La idea era hacer eso que hicieron los putos Romanos, ir tomando territorios y conviertiendo a los otros en los tuyos. Yo tenía cierta información, que de algún modo, vendí a los viejos. No es que quisiera protegerles, de hecho creía que no tendrían demasiadas posiblidades de salir de ésta, pero almenos habría sacado algo de pasta. Ellos me ofrecieron otro negocio; jugar a dos bandas, boicotear a "Dientes negros". Me ofrecieron algo que ningún hombre podía denegar. Oro. No es que nos guste el brillo de esos lingotes, no es el brillo, es más bien lo que evoca; coches caros, piernas largas, champán francés y noches interminables de sexo y langostinos. Acepté el trato pero me pasé sus indicaciones por los cojones. En vez de esto le conté al chaval todo lo que sabía sobre esos malditos viejos. Sus gustos, sus puntos fuertes y sus debilidades. Dónde podías encontrarlos los domingos por la mañana o dónde se peinaban sus mujeres. Con qué papel se limpiaban el culo y qué clase de sexo extraño practicaban con las prostitutas asiáticas del barrio viejo los viernes por la noche. Todo parecía ir sobre ruedas, parecía que las cosas iban a cambiar. Por un momento todos pensamos que se avecinaba un nuevo mundo. Entonces "Dientes negros" apareció muerto con la boca llena de mierda de caballo. Malditos viejos de mierda. Los tipos lo habían sabido todo desde el principio, me utilizaron para dar confianza al chaval, para que en algún momento, en medio de sus delirios de grandeza, se despistase un poco. Solamente un poquito. Entonces *blam*; "Dientes negros". Evidentemente mi apuesta salió mal, no vi ni el rastro del brillo del oro y ahora querían mis pelotas en un cenicero. Hace escasas horas he estado a punto de irme. De desaparecer de este mundo. He visto el maldito túnel del que hablan las viejas. He estado a punto de morir. Pero ha pasado algo y sigo aquí. No sé qué ha sido, quizás un golpe de suerte, no lo sé, pero he sobrevivido. Entonces iba andando por la calle, destrozado, pensando en que me había librado esta vez pero que vendrían otras. Nunca podría librarme de la venganza de esos tipos. Estaría siempre perseguido por la muerte. Al fin y al cabo como todos. Entonces he pasado por el lado de su casa. De su preciosa casa si me permite decirlo.
-Por supuesto. Muchas gracias.
-Y entonces he pensado,...he pensado que con toda esta vida que he llevado, con todo este ajetreo, todo el peligro, las prisas, el sufrimiento, en toda mi vida no había tenido la oportunidad de zambullirme en una piscina. Nunca había podido encontrar el momento para bañarme en una piscina, tranquilamente. Y ahora que tenía la muerte tan cerca, era o ahora o nunca. He entrado en su propiedad, me he desnudado y he sumergido mi cansado cuerpo en el agua fría. Era como olvidarlo todo, como si nada hubiera existido. Solamente mi cuerpo flotando en la nada. Nada tenía sentido, ni lo mejores momentos ni los peores, mi vida era totalmente insignificante. No tenía importancia. Vivimos la vida como si fuera una carrera y lo único que tenemo que hacer es detenernos y contemplar todo este mundo, aún que solamente sea durante un momento.
-Comprendo.
-Supongo que tengo que irme. Siento mucho haberle despertado.

El hombre de la piscina se levanta, coge su ropa ya seca y se larga por la puerta. A veces por la noche entra algún extraño en tu casa y se atreve a decirte cómo tienes que vivir.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

fenomeno

arnau dijo...

GRAN

cuartodeherramientas dijo...

Dios santo, qué buen montón de mierda vas publicando últimamente.

Soy ese tipo de Málaga con quien hablaste tras el concierto. El tipo del blog del hígado y ese rollo. Tenías razón, el texto sobre el embarazo aberrante lo escribí yo hace mucho tiempo, te dejé un email en tu cuenta de Chuck Norris...

Ahora tengo un nuevo blog donde escribo basura.

Que te vaya bien, tío.

digo-que digo dijo...

joder, repro, este mola, pero QUÉ RARO ES.