
El tema de masturbarse en el trabajo.
Cuando me pillaron fué un momento difícil. Yo no sabía que en ese despacho había putas cámaras de seguridad, ocultas en sitios extraños, ocultadas con cierta maldad. A los pocos días me vino un supervisor y me avisó. Os juro que fué uno de los momentos más jodidos de mi vida. Se hablaba con eufemismos, no se trató el tema de forma directa, pero ambos sabíamos de lo que estábamos hablando. Conocíamos perfectamente el quid de la cuestión. Lo que me resulta apasionante (en cuanto a un análisis del comportamiento humano) es que pasaran cinco días naturales entre el suceso y el aviso. Supongo que el hombre tenía que pensarse muy bien las palabras con las que tendría que estocar su moraleja. Seguro que es algo que no quería hacer, quizás varias personas escurrieron el bulto y le tocó a ese pobre tipo hacer el trabajo sucio. Evidentemente masturbarse en el trabajo no está bien, es algo que no se debe hacer. Pero no es esto lo que ha hecho que no reincidiera. No es que no lo vuelva a hacer porque he aprendido, no lo vuelvo a hacer por miedo. Esto tiene que ver con INTERNET. Todos conocemos esos videos de "pilladas". Pues bien, me da miedo que algún hijo de puta en Seguritas o de la agencia IMAN esté a punto de colgar mi vídeo y, por lo tanto, a punto de convertirme en un pedazo de mierda. NO ME MASTURBO EN EL TRABAJO POR EL MIEDO A INTERNET Y A LAS REDES SOCIALES.
En el trabajo la cosa está rara. Desconozco si mis compañeros lo saben y esto me está matando. Puede que en cualquier momento alguien suelte una bromita y convierta mi existencia en un infierno. Mi jefe hace como si nada (me dijo "tranquilo, todos hacemos estas cosas. No eres un pervertido.") pero en su mirada veo que lo sabe y lo recuerda muy bien y le parece jodido. Me sacaron del turno de noche para asegurarse que no lo volviera a hacer. Esto es todo, tampoco pasó nada jodido. La gente piensa que si te pillan te despiden. No es verdad, "esto no es constitucional" (eso me dijo el jefe). No pueden despedirte por masturbarte.
A veces hacemos cosas extrañas. Otras veces hacemos cosas normales en lugares poco adecuados. Esto te convierte inmediatamente en algo fuera de lo normal. En un monstruo.